miércoles, 13 de noviembre de 2013


Cómo  comprender el Evangelio y la vida hoy.





     Este mensaje está dirigido a un grupo de novicias de la Ciudad de Armenia, Colombia de la Comunidad Siervas de Jesús de la Caridad, conocidas como las hermanas veladoras. Así mismo,  otras hermanas de nuestra congregación podrán encontrar en estas palabras una orientación para servir en la Iglesia. También está abierto para todos aquellos que deseen vivir su fe en Cristo Jesús, a los jóvenes que han perdido el rumbo de la vida, para ellos un mensaje de esperanza y decirles que vale la pena seguir a Jesús de Nazaret, sirviendo a los demás.

     Hermanas novicias, si desean seguir a Cristo más de cerca, imitar su vida y entregarse de todo corazón al servicio de los hermanos que sufren,  hay que vivir el Evangelio y la Vida con pasión, con ganas, con una sonrisa amplia y acogedora, sus vidas jóvenes entregadas por amor al que sufre, porque como decía Alberto Hurtado: "El pobre es cristo", y para nosotras Siervas de Jesús el pobre es el enfermo. Para ello es importante el sentido del que hacer hermenéutico para comprender mejor el Evangelio y la vida Hoy.

     La Sierva de Jesús de la Caridad es una mujer llamada por Dios que vive en una determinada población, en un contexto cultural definido y concreto,  en un momento muy particular de la historia. Una sociedad secularizada, en donde Dios está al margen de la vida del hombre.

     La importancia de la hermenéutica para el Evangelio en este siglo es relevante, pues el interpretar la Biblia con un lenguaje que vaya acorde al contexto cultural del momento va a ayudar que la Palabra de vida, en este caso el Evangelio, se acerque a todos los pueblos, tal como dice el Papa Francisco, a las periferias del corazón, allí donde nadie puede llegar, sino aquella  Sierva de Jesús enamorada de Jesús de Nazaret.

El Evangelio se debe vivir tal como dice el Papa Francisco: “acompañando, comprendiendo, meditando, amando, abrazando a todos especialmente a las personas que se sienten solas y excluidas.” Para vivir con esta propuesta, hay que conocerlo, leerlo, meditarlo, interpretarlo con la luz de la fe y la ayuda del Espíritu Santo, quien es el verdadero intérprete. Conocer las actitudes de Jesús de Nazaret, sus gestos, sus palabras, su modo de vivir, eso que él vivió, en una cultura determinada, podemos nosotros traerlo al presente. Nada fácil, pero creo que los gestos de Jesús no han pasado de moda, pese a los siglos que han transcurrido. 

     No han pasado de moda los gestos de ternura, de misericordia, de bondad, de solidaridad, de humanidad, de compasión. Esto sirve para todos los tiempos. Lo que hace falta es Siervas de Jesús que encarnen en su vida el Evangelio y  después de haberse encontrado con Jesús de Nazaret, prediquen con la vida y las palabras a sus hermanos. Pregúntense muy en serio, de rodillas en el Sagrario, aquella hermosa y cuestionadora pregunta que Alberto Hurtado les propuso a los Jóvenes: ¿qué haría Jesús en mi lugar? Tenemos que conocer a nuestra gente, conocer su cultura, sus creencias, su modo de vivir, para poder transformar sus vidas desde el Evangelio.

     Hoy se hace necesario volver a encarnar en la propia vida, esos gestos de Jesús de Nazaret: misericordia, perdón, ternura, cercanía. Estas actitudes hacen mucha falta en nuestra sociedad. Es urgente cultivar esos sentimientos, ya que vivimos en un mundo apresurado, en donde el otro no me importa. En donde lo más relevante es pasarlo bien, pensando sólo en uno mismo, la fama, el placer, el poder, son las gusanos que nos devoran por dentro, y vivimos en el vacío y el sinsentido. Pensar en el otro se hace difícil, porque estamos llenos de ruidos, de inmundicias, por lo tanto no hay cabida en el corazón para el otro, para el hermano. El hombre de hoy no se cansa de mirarse el ombligo. Volver al Evangelio, significa salir del egoísmo que nos empequeñece, nos hace miopes, mezquinos, incapaces de amar hasta dar la vida como lo hizo Jesús de Nazaret.

     Vamos a la intemperie de la sociedad, pero especialmente a la intemperie del corazón de cada hombre. Contemplemos nuestra sociedad llena de seres humanos al borde del camino, viviendo en condiciones indignas. Nos preguntamos qué podemos hacer por ellos, cómo vivir el Evangelio en esta situación. No podemos ser indiferentes y pasar de largo haciendo rodeos o esquivando la mirada; es necesario afrontar esa realidad que nos duele. Hagamos algo por la vida, que la muerte no nos encuentre vacíos y solos sin haber hecho lo suficiente.

    Se hace difícil socorrer este tipo de pobres, pero no olvidemos que podemos hacer mucho con la oración, desde el lugar en donde estamos, ofreciendo al Padre Eterno todos nuestros sufrimientos, trabajos, alegrías, etc. Por esta gente que vive y que siente en su vida el dolor, la soledad y el abandono. La oración es poderosa, cuando la hacemos con fe, produce muchos frutos. Ir a la intemperie del corazón, eso es orar, consolar, acariciar, amar. No solamente es dar cosas materiales, hay que darnos a  nosotras mismas, poniendo al servicio las actitudes que aprendemos de Jesús en el Evangelio.

     Miremos un ejemplo clave de cómo vivimos el Evangelio hoy las hermanas Siervas de Jesús de la Caridad en la ciudad de Armenia. Somos una comunidad de hermanas dedicadas al cuidado de los enfermos, ellos son nuestros pobres a quienes les anunciamos el Evangelio de Jesús con la vida. Vivimos en comunidad, poniendo todo en común, entregándonos de todo corazón a nuestra familia religiosa, ahí encontramos la fuerza para prodigar nuestra ternura de madres a los enfermos. La oración permanente, la Eucaristía, la  escucha de la palabra, los trabajos sencillos y cotidianos dentro del convento hechos con mucho amor, son la luz que nos orienta al servicio de los demás.


     Todas las noches las hermanas Siervas de Jesús salen a cuidar a sus enfermos en su propio domicilio. Pero una Sierva de Jesús va en busca del que sufre, de la oveja perdida, y se hace esta labor en la noche, porque el trabajo de la Sierva de Jesús es silencioso, abnegado, oculto a los ojos de los hombres, donde solamente es testigo el mismo Jesús que recibe como suyos los servicios brindados al enfermo.

     Una sierva de Jesús, queridas novicias,  interpreta el Evangelio de esta manera, donar su vida en el silencio de la noche en servicio de los enfermos de la ciudad de Armenia, en donde hay tantos hermanos que verdaderamente sufren en su lecho del dolor. Allí contemplarán el rostro de Jesús doliente, mientras todos duermen, hay una luz encendida que alumbra en la noche para que la fe del enfermo no se apague, y también de sus familiares, y esa luz son ustedes que desean dar la vida por sus hermanos. Nada fácil el qué hacer hermenéutico del Evangelio para una Sierva de Jesús, pero se ve la necesidad urgente de interpretar esa palabra de Vida, acompañar, abrazar, guiar, comprender, acariciar, motivar la vida de los cristos sufrientes. Esto es morir noche a noche, esto es dar la vida por los hermanos de Armenia. Hablen del Evangelio, pero con la vida, amen a sus enfermos, vivan esa Palabra, sin cambiar su contenido, interpreten y encarnen en su vida los sentimientos y las actitudes de Jesús. Con la oración de cada día, pero especialmente con la ofrenda de la vida, ofrecida en la Eucaristía junto con el sacrificio de Cristo, para que otros tengan vida y la tengan en abundancia. Toquen el corazón de sus hermanos con su ternura de madres, no tengan miedo de amar a los demás, sólo el amor nos transforma. Dejen en cada familia de Armenia  una parte de su vida por los hermanos. “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”. Jn 15,13.
                                                      M. Esmeria Cabrera
                                                           S. de. J.









12 comentarios:

  1. Puede verse que la interpretación a la que se refiere el presente mensaje, no es un asunto teórico. Se trata de la vida cristiana, de la práctica de los principios. La acción y con ella el gesto de solidaridad, la palabra de aliento, son signos que no solo llevan a los libros, sino al reconocimiento del amor, como base de la transformación social.

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  2. Muy lindas palabras que me hacen reflexionar como lo estoy llevando mi vida.

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  3. hermosas palabras que me hacen reflexiona el alma, en este mundo aprendí que hay dos cosas que uno no puede comprar con plata,ni oro, (la Vida, y el Cielo) DIOS nos dio la vida hay que ofrecerle nuestra vida a DIOS todos los días para que nuestra cruz sea mas liviana.

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  4. Un buen mensaje para reflexionar sobre las actitudes y prácticas que debemos tener con los otros, con lo necesitados.
    Atentamente,
    Juan Manuel Peña

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  5. Para mi que estoy empezando la vida religiosa, este arte de interpretar el Evangelio en la vida de hoy, me ayuda a cómo aceracarme al hermano que sufre en el cuerpo y en el espíritu y me invita a no tener miedo de enrtregarme por completo al servicio de Dios, y de los hermanos, acercándome con amor y ternura a aquellas personas más necesitadas.
    Hna. Dialeni Cabrera Novicia Sierva de Jesús.

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  6. Gracias por este mensaje,me anima y me hace recordar que vale la pena seguir a Cristo , me ayuda a valorizar, profundizar y asumir el rol de una verdadera Sierva de Jesús y vivir con alegría mi vida consagrada, cuidando a los enfermos con Amor y Sacrificio.
    Hna. Brisaida, Novicia Sierva de Jesús

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  7. Gracias porque esta publicación a movido mi corazón, para entregarme y abrirme más a la llamada que Jesús me a hecho, sabiendo que los gestos de Jesús no pasan de moda. Al leer he podido mirar con más claridad lo que Jesús quiere de mi, que por donde vaya siempre done una parte de mi vida por mis hermanos.
    Hna. Ismelda Díaz

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  8. Para mí este trabajo es una riqueza, en donde me permite tener una mirada más humana de las realidades de nuestro mundo actual. Me anima a seguir adelante en el seguimineto de Jesus de Nazaret, en esta congreagción Siervas de Jesús de la Caridad. Creo que vale la pena entregar la vida por los hermanos.
    Hna. Luceli Lozano

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  9. Este trabajo me ha conmovido y al mismo tiempo me impulsa a seguir a Jesús de Nazaret, con más entrega y alegría. Llegar a las periferias del corazón humano, siendo la sonrisa de Dios en el mundo del dolor y el sufriento.
    Hna. Betty Perez

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  10. Agradezco el hermoso trabajo realizado en bien de nuestra formación, esto me ayuda a seguir más de cerca y con radicalidad a Jesús de Nazaret. Deseo entregar mi vida joven al servicio de los demás, quiero vivir el Evangelio y entregarme de todo corazón a esta familia religiosa.
    Hna. Rosa Barahona, Novicia Sierva de Jesús.

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  11. Muy lindo Mensaje, sobre Todo para los Jóvenes en busca de su Camino o destino, a veces hay quienes están desorientados y la verdad que son Jóvenes inquietos, y si de repente se encuentran con un Hermoso Mensaje como este, que trata del llamado del Señor, pienso que es de gran ayuda, así que Adelante, porque hoy por hoy, nuestros Jóvenes son muy Civerneticos y Todo lo ven por este Medio. Como Cristiana que soy, muy agradecida a la Hermana Esmeria por este Digno y Profundo trabajo Vocacional. un abrazo enorme en Jesús y Maria.

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  12. Que hermoso trabajo, realmente ustedes dan un gran testimonio de que verdaderamente están viviendo el Evangelio. Le doy gracias a Dios por esta misión que realizan con los enfermos, a las Hermanas Novicias quiero decirles que gracias por esa alegría que irradian y que son una luz para la Comunidad y para la ciudad de Armenia. Que el Señor las siga guiando y asistiendo con la luz del Espíritu Santo.
    María Cristina

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