DIGNIDAD HUMANA
La
persona humana es alguien digno y valioso, cuando se dice Alguien, no se está
hablando de una cosa sino precisamente de una persona que tiene valor. Desde
este punto de vista se está frente a una realidad que no es tan fácil de
definir, y es la persona humana. En toda la creación de Dios lo más valioso que
hay es el ser humano, capaz de comunicarse con su creador y Señor. Se dice que
es un ser valioso por el hecho mismo de ser imagen y semejanza de Dios, por
ello tiene un valor infinito. Sea cual sea su condición, raza, cultura, creencia
tiene la misma dignidad.
Se
debe reconocer la imagen de Dios en cada ser humano, es ahí donde está
verdaderamente la belleza de creador. Cada rostro humano es el rostro de
Cristo. Ver al ser humano es ver a Dios, lo que pasa es que hay que nacer de
nuevo para poder entrar en esta perspectiva de la contemplación y admiración
por las obras de Dios. Para poder descubrir este rostro humano como criatura divina,
se debe conocer a Jesús en los evangelios, el hombre más humano por excelencia.
Desde Jesús se entiende a la persona humana y también se valora; pero tal como
dice la constitución Gaudium et Spes: “La dignidad humana requiere que el hombre
actúe según la consciencia y libre elección”
(GS17)[1],
Dios hizo al hombre libre, dotado de inteligencia, y demás facultades para
optar siempre por la vida humana cueste lo que costare. A veces el hombre no se
deja guiar por su consciencia y comete los errores más atroces contra la
dignidad de la persona, especialmente el atropello a la vida de los
desposeídos, de los que no tienen voz, se olvida que está llamado por vocación
a glorificar a Dios con su cuerpo y no permita que lo esclavicen las
inclinaciones depravadas de su corazón.
La constitución Gaudium et spes: “El que sigue a Cristo, hombre perfecto,
se perfecciona cada vez más en su propia dignidad de hombre” (GS 41)[2],
Esto quiere decir que quien encuentra a Cristo, crece en humanidad. Solamente
en contacto continuo con él, hace que la
persona sea verdaderamente humana.
SALVACIÓN
La
salvación es para todo hombre que libremente opte por el reino de los cielos,
Jesús murió por muchos, porque él no obliga a nadie a entrar en su reino de
verdad y justicia. El evangelio es la salvación para todos los que lo escuchan
responsablemente, sea cual sea su credo y condición. Escuchar el evangelio es
ponerlo en la práctica de cada día y esto no es nada sencillo porque dice Jesús
que la puerta es estrecha y sólo entrarán los que se esfuerzan en entrar por
ella en el Reino de los cielos tal como está escrito en San Mateo: “Pero qué angosta es la puerta y qué
escabroso el camino que conduce a la salvación y qué pocos son los que la
encuentran”[3]
Mt. 7, 18
Jesús es bien preciso para
afirmar que la salvación no es nada fácil, es todo un camino en donde exige
conversión, cambio de mentalidad, ser más semejantes a Jesús de Nazaret. La
salvación ante todo es gracia por la fe en Jesucristo Nuestro Señor. Dice el
Papa Francisco: “La salvación no se
compra ni se vende, es un regalo de Dios”[4]Homilía
del 25 de marzo de 2014.
El Señor siempre está en
camino para salvar y ablandar el corazón, puesto que solamente quiere un
corazón humilde como el de María para hablar con él.
GRACIA
La gracia es un regalo de Dios para con
los hombres sus criaturas predilectas a los que les regala el don de estar
siempre acompañados por su Misericordia, para no dejarse vencer por los
inconvenientes que le ocurren. La gracia de Dios en la vida humana es el amor
infinito que se da de una manera amplia sin reservarse nada para él, es como
que Dios vivía en el todo del hombre y que es el don más grande que se puede
dar al Amado, no reservase nada donárselo todo.
Dentro del mundo natural de los hombres,
siempre habrá una fuerza que exige sentirse amado y aceptado por su creador, y
es allí donde entra a hacer parte fundamental el sacrificio de Cristo en la
cruz, que le hace sentirse amado y encontrado por su creador.
Se podría afirmar que la gracia es la
manera con que Dios llega al camino del hombre, para transformarlo y hacerle
sentir que siempre van a caminar desde el mejor lugar, puesto que dentro de un
mundo donde hay cierta apatía hacia lo sagrado, Dios Creador y Padre Bueno,
sigue dando su gracia de una manera desbordante para que sea derramada a todos
o mejor a muchos y así tengan la valentía de caminar siempre hacia lo que lo
hace nuevo, y le regala una vida siempre libre, entendiendo la libertad como
verdadera responsabilidad y compromiso personal del hombre para no actuar de
manera inadecuada, por consiguiente la gracia no es sólo una relación con su
Yo, sino que el Tú es casi que indispensable para que no sea solo un
egocentrismo, se necesita un Hermano, que lleve al hombre a no poseerse ni
poseer sino a estar en constante mutualidad con los que le rodean que son los
que le ayudan a tener una vida integral.
El mundo de hoy y de manera particular
Colombia necesita que esta gracia de Dios sea derramada de una manera
desbordante en el corazón de los hombres, para que sean transformados y deje de
lado esa violencia que es una batalla por dominar al otro, con lo que posee de
una manera inapropiada, para dejar que Dios llene el corazón de su amor
infinito en el corazón finito del hombre, que sólo busca su bienestar haciendo
sólo lo que le es fácil, y sacando de lado lo que le sacrifica o lo que no le
hace pasar una vida “buena”.
La gracia de Dios nunca dejará de darse a
los hombres puesto que Dios no abandonará nunca la obra de sus manos, sino que
le ayudará por todos los medios a que vuelva a él, de una manera consiente
aceptando la salvación que le ha dado por medio de su Hijo amado, Jesús al
morir en la cruz para que todos obtuvieran para siempre la gracia de Dios, que
es la plenitud total del hombre.
PECADO
Es la constante barrera que el hombre va
creando entre él y su creador que no le lleva, sino a no estar en la constante
relación con lo que lo hace verdaderamente feliz. El hombre desde su ignorancia
siempre está buscando cosas que no le son tan apropiadas, sino que le sacan y
le llevan a abandonar eso que no le deja transformarse en lo que verdaderamente
debe ser.
El pecado es el abismo que crea el hombre
de manera muchas veces consiente entre él y su creador, que no le deja ser
libre sino que lo tiene esclavizado y le hace que siempre este dependiendo de
cosas que no le llevan a lo eterno, el pecado es la manera con la que el hombre
pierde la verdadera vida y sólo se quede con lo pasajero y así este con la
mirada puesta en lo que se acaba y no tiene continuidad en su medio.
Para el hombre de hoy es muy agradable
caminar siempre a lo que no le exige nada y le permite que use su libertad de
una manera irresponsable haciendo cosas que le traen satisfacción pasajera pero
que a lo largo le dejan unos vacíos que sólo con el perdón y la misericordia de
Dios pueden cambiar su vida, siempre y cuando se esté encaminado a cambiar.
Pero en esta sociedad podemos afirmar lo que decía Pío XII cuando fue Pontífice
de la Santa Iglesia: “El mayor pecado de nuestro tiempo es que los hombres han
perdido el sentido del pecado”, y es desde esta perspectiva donde sólo se
logran cosas pasajeras que lo hacen poseerse y satisfacer sus necesidades
inmediatas dándole sólo apariencia en el mundo y no dejándolo ser él mismo.
Dios siempre ha sabido que la libertad que
le dio al hombre desde el primer momento de la creación, lo llevaría a alejarse
de él, sin embargo no le ata, porque el
verdadero Padre siempre deja que los Hijos sean quienes vayan construyendo y
transformando su vida de una manera muy precisa, y se puedan hacer responsables de sus actos. Un ejemplo
claro de esto es el Joven Rico del evangelio que se acerca a Jesús buscando
conocerlo y vivir de una manera más digna y este le pide que lo siga dejando
todo “vendiendo” lo que poseía que no sólo era dinero, sino su propio
egocentrismo. Jesús no le impone y es por esto que el Joven como se siente
libre es capaz de decir que no va a dejar su vida “cómoda”, para caminar con
alguien que no tiene ni siquiera donde recostar su cabeza, en ocasiones este es
el pecado que se comete, pero como Dios no lo abandona nunca puesto “que en los
momentos más duros de la vida los lleva en sus brazos”, para que todo ese dolor
recaiga sobre él como en el momento culmen de la vida de su Hijo en la tierra,
que dejando que se fueran los que había escogido se entregó a totalidad en
manos de los que no saben juzgar y juzgan según sus propios intereses.
Para concluir se podría afirmar que el
pecado es el único acto que llegado a su más alta gravedad no le permite al
Hombre regresar a los brazos de aquel que lo creó para que se haga la fiesta en
honor del que se había alejado y que en el momento de su vuelta le ponen las
sandalias en los pies, y el anillo en la mano para devolverle la dignidad de
hijo que por el bautismo ha recibido en su paso por la tierra.
[1]
Constitución Gaudium et Spes 17
[2]
Constitución Gaudium et Spes 41
[3]
Biblia Latinoamericana Mt. 7, 18
[4]
Homilía del Papa Francisco 25 de marzo de 2012
https://www.youtube.com/watch?v=OzpXwELDaM8




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Este es un lugar donde se puede afianzar el conocimiento, para lograr tener un saber mas apropiado del tema y así logar articular el conocimiento prebio con el especifico.
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